Cuando Enfrentas las Tormentas 6 mensajes
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Nancy Violeta escribió - Septiembre 11
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Palabras de Aliento para Mujeres – III Parte
¡Necesito Ayuda!
Por Darlene Sala
Cuando ves que se aproxima una tormenta a tu vida, una que sabes que será demasiado grande como para que puedas soportarla ¿a quién acudes para auxilio? ¿En qué o en quién te apoyas?
El profeta Isaías dijo:
¡Ay de los que descienden a Egipto en busca de ayuda,
de los que se apoyan en la caballería,
de los que confían en la multitud de sus carros de guerra
y en la gran fuerza de sus jinetes,
pero no toman en cuenta al Santo de Israel,
ni buscan al Señor!
Isaías 31: 1
En la actualidad, la gente no es distinta de la que vivía en los tiempos de Isaías. Cuando ven que se aproxima un desastre, algunos recurren a personas de quienes piensan que tienen los medios como para sacarlos del apuro: amigos o «contactos» (Egipto en el caso de Isaías). Otros confían en los recursos materiales que pueden tocar y ver (los caballos). Y otros, en los «números» (la multitud de carros). Otros dependen de sus propios recursos (la fuerza de sus jinetes).
Pero Dios dice «Busca ayuda del Señor). Cuando estamos buscando otros recursos o fuentes de auxilio, todo el tiempo Dios está esperando que le miremos y le pidamos ayuda. No es señal de debilidad pedir ayuda a Dios; esta es una señal de que confiamos en que Él vendrá en nuestro auxilio. Cuando llamamos, creemos que Él responderá.
No estamos recurriendo a un dios incapaz, endeble. ¡Claro que no! Él es «el que hizo los Cielos y la tierra» (Salmo 121:2). Y, lo que es más, es nuestro Padre.
En la caricatura «Rosa es Rosa», Mamá mira por la ventana y ve nubes de tormenta, y le dice a su hijo que está junto a ella «El servicio meteorológico anuncia que se acerca una tormenta. ¿Tienes miedo Pascual?»
Pascual mira a su papá, que es muy alto, y pregunta «¿Es más grande que papá?»
Cuando enfrentamos una tormenta, la pregunta es: «¿Es más grande que nuestro Padre celestial?» ¡Seguro que no! Bueno, en tal caso:
Acerquémonos pues, confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Hebreos 4:16
En una tormenta grande necesitamos más ayuda de la que puedan darnos nuestros amigos ─o de la que pueda comprar el dinero─ o nuestros grandes recursos personales. Necesitamos la ayuda del Señor.
«Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; más nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria» dice el Salmo 20:7. Porque Dios es más grande que cualquier tormenta que tengamos que enfrentar jamás.
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez, el 8 de Septiembre del 2009.
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Nancy Violeta escribió - Septiembre 12
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Reposo
Por Darlene Salas
Cuando las cosas en mi vida van como a mí me gusta, puedo reposar en Dios con toda facilidad. Pero este tipo de reposo se basa en las circunstancias, no en Dios. Lo difícil es reposar cuando las circunstancias son lo opuesto a lo que a mí me gustaría.
Es como intentar dormir en medio de un huracán.
Ahora que lo pienso, Jesús dormía en un bote en medio de una tormenta. Sucedió en el Mar de Galilea. Mateo dice «Y entrando en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía» (Mateo 8: 23-24).
Muchas veces me he preguntado «¿Cómo pudo?» Sí, sé que estaba agotado de hablar a las multitudes, satisfaciendo sus necesidades. Pero… ¿dormir en medio de la tormenta?
Creo que la única razón por la que Jesús podía dormir es porque sabía sin duda alguna que no se hundirían. Los discípulos que estaban con Él tenían miedo, ya que todavía no entendían que el Dios que creó el agua sobre la que navegaban estaba en el bote con ellos. Recién estaban empezando a entender su pleno poder.
Pedro era uno de los discípulos que estaba en el bote ese día. Creo que aprendió una lección, porque años más tarde cuando Pedro fue arrestado por el rey Herodes y puesto en prisión, la noche antes de su juicio durmió. Sin duda Herodes tenía la intención de matarle al día siguiente, porque la Biblia nos dice que había matado a Santiago el hermano de Juan con una espada, y cuando vio que esto agradaba al pueblo, decidió arrestar a Pedro. Así que tenemos a Pedro en su celda de Prisión la noche antes del juicio. Está entre dos soldados, atado con cadenas, con centinelas de guardia en la entrada… y Pedro duerme (Hechos 12: 1-6).
La única forma en que podemos dormir en una tormenta es sabiendo que Dios está con nosotros, Isaías dijo:
Tú guardas en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Isaías 26:3.
El Salmista escribió:
En paz me acostaré, y asimismo dormiré, porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. Salmo 4:8.
¿Dónde encontramos reposo cuando no nos gusta lo que vemos?
Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza. Salmo 62:5.
Aquel que ve el final desde el principio sabe lo que está haciendo.
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez el 11 de Septiembre del 2009.
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Nancy Violeta escribió - Septiembre 18
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¡Milagros!
Por Darlene Sala
¡Tengo tan mala memoria! Cuando estoy en medio de un problema, me cuesta mucho recordar que Dios fue quien me sacó del último embrollo en el que me había metido. Así que olvido que Él también me ayudará en la circunstancia por la que estoy pasando.
Los hijos de Israel eran como yo:
Bien pronto olvidaron sus obras…
Olvidaron al Dios de su salvación,
Que había hecho grandezas en Egipto
Salmo 106: 13,21
Sin embargo, 1 Crónicas 16:12 nos urge: «¡Recuerden las maravillas que [Dios] ha realizado!» ¡Evoquemos todas esas veces en que Dios irrumpe en nuestra mente, como un lucero brillante! En mi propia vida, han ocurrido sucesos «milagrosos»:
Por supuesto, no recuerdo esa ocasión, pero cuando era bebé, Dios milagrosamente me sanó de una infección aguda de mastoides en ambos oídos. Podría haber quedado casi sorda, pero no fue así.
Cuando tenía doce años, Dios me habló al corazón sobre lo que Él quería que hiciera con mi vida: ser esposa de un ministro. Fue una convicción de la que jamás dudé.
Un día, cuando mi esposo y yo éramos recién casados, estábamos viajando para desplegar nuestro ministerio en una ciudad lejana, donde mi marido debía predicar. Solo teníamos diez dólares ¡Oramos! Todavía puedo recordar lo contentos que estuvimos al encontrar un restaurante buffet con un cartel que decía «Coma todo lo que desee por $1.25».
Cuando estábamos empacando para ir a Filipinas, una mañana desperté de forma abrupta cantando la última estrofa de «Dios te cuidará. Descansa, tú que estás cansado, sobre mi pecho, Dios te cuidará».
En un viaje reciente a Asia enfermé y debí quedar en cama en lugar de asistir a un seminario donde debía hablar. Después de orar, Dios tocó mi cuerpo y a partir del día siguiente jamás volví a perder otra oportunidad de ministrar en ese viaje.
¿Milagros pequeños? Para mí, en cada una de esas oportunidades, fueron grandes.
En la tensión del día, no olvidemos que el Dios de los «milagros» del ayer es el mismo que acompaña hoy. Su provisión del pasado nos muestra que Él nos ayudará con nuestros problemas del presente.
Dedica un momento para recordar los milagros que Dios ha obrado en tu vida.
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez, el 15 de Septiembre del 2009.
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Nancy Violeta escribió - Septiembre 18
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¿Es sabio y bueno Dios?
Por Darlene Sala
«Por lo tanto cada vez que sientas la disposición de murmurar o sentirse inquietos por algo que sucede como efecto de la providencia de Dios, han de verse como negadores de su sabiduría o bondad». Esto lo escribió Willian Law, quien vivió entre 1686 y 1761. ¡Ay! ¡Eso duele!
«¡Dios no puede ser sabio si me hace pasar por esta situación! ¡Dios no es bueno, porque si lo fuera no permitiría que esto me sucediera!» Esa es la lógica humana. Claro. Pero, ¿se corresponde con la verdad de la Biblia? ¿Es sabio Dios? ¿Es bueno?
Estoy muy feliz de que Dios jamás nos inculpe por preguntar ¿Por qué? En el libro de Job, por lo menos diecinueve veces se pregunta «¿por qué?»
Aquí van algunos ejemplos:
¿Por qué me pones por blanco tuyo?
¿Por qué trabajaré en vano?
¿Por qué me sacaste de la matriz? Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto.
¿Por qué escondes tu rostro?
¿Por qué no he de ser impaciente?
¿Por qué viven los impíos. Y se envejecen, y aun crecen en riquezas?
¿Por qué no establece el Todopoderoso los tiempos del juicio?
De Job, la Biblia dice: «En todo esto no pecó Job con sus labios (Job 2:10). Así que, quizá a Dios no le importe demasiado que preguntemos «¿Por qué?»
¡Sin embargo, Dios no siempre nos da la respuesta a nuestra pregunta! Eso no nos gusta, pero así son las cosas, Esto no implica que Dios no sea sabio o bueno. Simplemente significa que no entendemos porque Él no nos lo dice. Y no obstante, Dios tiene razones que van más allá de nuestro diminuto entendimiento.
Me gusta lo que escribió Fenelon, un hombre que vivió más o menos en la misma época que Willian Law «Cerremos los ojos a lo que Dios nos oculta. Adorémosle sin ver». Esto significa que debemos interpretar lo que no entendemos de Dios a la luz de lo que sí entendemos. Debemos dejar de lado lo que no comprendemos y adorar a Dios de todos modos. Todo se resume en una cuestión ¿Puedo confiar en Dios aunque no lo entienda? Job dijo:
Aunque él me matare, en él esperare.
Job 13:14
A veces las tormentas de la vida requieren de este tipo de fe.
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez el 17 de Septiembre del 2009.
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Nancy Violeta escribió - Septiembre 19
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Fortalecida… ¿para qué?
Por Darlene Salas
En ocasiones, al leer la Biblia encuentro un versículo que dice lo que no espero: Colosenses 1: 11 es así. Allí Pablo ora para que los hijos de Dios sean «fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para…»
¿Para qué, Pablo» Yo esperaría que dijera algo como: «para que así puedas lograr grandes cosas para Dios». O al menos: «para que puedan ser victoriosos sobre el enemigo» ¡Algo grande y glorioso! Sin embargo, créalo o no, la siguiente frase dice: «para toda paciencia y longanimidad».
¡Esto no es lo que yo esperaba! Sí, hace falta el poder de Dios para que yo pueda tener paciencia, para que pueda soportar, pero eso no suele ser mi objetivo. Yo quiero victoria, no paciencia. ¿Paciencia? Soy como el escritor del Salmo 6, que pregunta «¿Hasta cuándo?» (versículo 3).
Habrá oído de la oración que dice: «Señor quiero paciencia… ¡y la quiero ahora mismo!» No obstante, Dios no nos da la paciencia en píldoras que tomamos una vez al día. La paciencia es el fruto del Espíritu de Dios que obra en nuestras vidas, el producto que crece cultivado por Dios, y no por nosotros.
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Juan 15:8.
La paciencia es parte del fruto, del fruto del Espíritu (Gálatas 5: 22-23).
¿Cómo obtenemos esa paciencia y longanimidad? Pablo dice que al ser «fortalecidos [hechos más resistentes, edificados, fortificados] con todo poder, conforme la potencia de su gloria [magnificencia, majestad, grandeza]». Son palabras fuertes.
Y en verdad también son palabras de gran aliento. Pensemos en ser fortalecidos por el gran poder de Dios. Dios es la fuente de la paciencia y de longanimidad en mi vida, y su provisión es infinita. Su poder y fuerza son más que suficiente para cualquier tormenta que deba enfrentar.
Me gusta mucho como describe Pablo en Efesios «la supereminente grandeza de su poder para con nosotros lo que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándolo de los muertos» (Efesios 1: 19-20) ¡El poder de Dios es poder de resurrección! «Y es para nosotros!
Él es «poderoso para hacer todas las cosas muchos más abundantemente de lo que pedimos o entendemos» (Efesios 3:20) ¡Hasta puede lograr que yo sea paciente!
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez el 19 de Septiembre del 2009.
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Nancy Violeta escribió - Septiembre 22
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Dar gracias siempre
Por Darlene Salas
«Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo» (Efesios 5:20) ¿Dijo de veras gracias por «todo» Me pregunto entonces, qué quiere decir “todo” ¡Muy fácil de decir, pero difícil de hacer!
Sin embargo, Jesús nos dio un ejemplo a seguir, porque Él dio gracias en las peores circunstancias: Dio gracias por el pan y el vino que les sirvió a sus discípulos en su última cena antes de su muerte. ¡Estos elementos representaban su cuerpo y su sangre!
«Mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió… Y tomando la copa, y “habiendo dado gracias”, les dio (Mateo 26: 26-27) (entrecomillas añadidas).
¿Cómo es que daba gracias al Padre por su propio cuerpo quebrantado, su propia sangre derramada? Solo es posible si miraba el sufrimiento y la muerte que veían desde una perspectiva eterna.
¿No sucede lo mismo contigo, conmigo? La única forma en que podemos dar gracias es si vemos las circunstancias difíciles desde la perspectiva de Dios. Sin duda es lo que significa la frase «dando siempre gracias… en el nombre de nuestro Señor Jesucristo».
Creo que si David, el escritor de tantos salmos, viviera hoy, hubiese escrito una alabanza en forma de salmo más o menos como esta:
Alaben al Señor.
Alábenle en el glorioso brillo del sol;
Alábenle en la llovizna helada.
Alábenle cuando van a la iglesia;
Alábenle cuando van al dentista.
Alábenle en la fila de espera;
Alábenle en el peor tráfico.
Alábenle mientras trabajan;
Alábenle cuando están de vacaciones.
Alábenle el día de pago, y cuando pagan
la hipoteca.
Alábenle cuando abren los ojos por la mañana.
Alábenle cuando no pueden cerrarlo por la
noche.
Alábenle por la comida para llevar a casa
y por las cenas elegantes.
Alábenle por las computadoras y el correo
electrónico.
Alábenle cuando tienen trece años.
Alábenle cuando tiene noventa y tres.
Alábenle en medio de una reunión familiar
ruidosa.
Alábenle en el reproductor de CD y el estéreo
del auto.
Alábenle con bocinas, tambores y amplificadores
de sonido;
Alábenle con su corazón y su voz… o en silencio.
Que todo lo que respira alabe al Señor.
Alaben al Señor.
El día que está por venir, o el que acaba de terminar, pueden ser nublados y tormentosos. Pero William A Ward, el editor de un periódico, dijo una vez «Dios te ha regalado ochenta y seis mil segundos hoy. ¿Has usado alguno para decir” “Gracias”?»
Este es la última publicación de la III Parte de “Palabras de Alientos para Mujeres”, (publicaré 9 capítulos mediante el Señor) le doy gracias a mi Padre celestial por permitirme llegar a sus casas y que juntos nos edifiquemos con el mensaje del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez el 22 de Septiembre del 2009.
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