Cuando estás a oscuras… y con temor 4 mensajes
-
-
Nancy Violeta escribió - Agosto 13
-
-
Palabras de Aliento para Mujeres - II Parte
No temas
Por Darlene Sala
Cuando un ángel aparece ante alguien en la Biblia, por lo general lo primero que dice el ángel es: «No temas». No es raro que diga esto ¿verdad? Jamás se me ha aparecido un ángel, pero estoy segura que si sucediera, querría oír esas palabras. Así le sucedió a Agar, a Gedeón, a Zacarías, a María, a José, a los pastores en el campo y las dos Marías junto al sepulcro vacío.
En realidad la frase «No temas» aparece muchas veces en las Escrituras. Philip Yancey dice: «La Biblia contiene trescientas sesenta y cinco ordenes de “no temer”. Es la orden que más se repite en la Biblia» Creo que es porque Dios sabe que somos propensos a sentir miedo cada vez que nos encontramos con algo que no entendemos o no podemos controlar, ya sea un ángel o un suceso ominoso en nuestras vidas.
Cuando busque la frase «No temas» en un programa de búsqueda de la Biblia, me sorprendió y excitó encontrar que invariablemente está ligada a algo de Dios: su presencia, su poder, su actuación en el pasado, o en su promesa «No teman, porque he…» O: «No teman porque haré…» Aparentemente el antídoto al miedo es el conocimiento de que Dios está con nosotros, que Él es poderoso y que promete ayudarnos.
Uno de mis versículos es Isaías 41:10. Una y otra vez a lo largo de mi vida me alentaron estas palabras.
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes,
porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te
ayudaré, siempre te sustentaré, con la diestra de mi
justicia.
Cuando era pequeña, mi papá solía llevarme a caminar con él. Mis manos eran tan diminutas, y las suyas tan grandes, que tenía que aferrarme a uno de sus dedos para no caer. Pero él sabía que con eso no alcanzaba, porque si yo tropezaba, podía caer con facilidad al soltárseme la mano.
Así que dejaba tomar su dedo, pero envolvía mi manita con sus otros dedos de modo de modo que aunque yo me soltara, él igualmente me estaría sosteniendo. Decía que así es como Dios nos sostiene con su mano.
Sí, Señor, toma mi mano con fuerza. Me aferro a ti, pero es más importante todavía, que Tú me sostengas, y por eso me alegro… ¡y más que nunca cuando tengo miedo!
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez el 13 de Agosto del 2009.
-
-
-
Nancy Violeta escribió - Agosto 14
-
-
Amor y temor
Por Darlene Sala
Siempre quiero entender lo que está sucediendo en mi vida. Puedo soportar la incomodidad y la miseria si… “sé por qué sucede.”
Gedeón también sentía esto. Un día se le apareció el ángel del Señor y le dijo «Jehová está contigo, varón esforzado y valiente». Y Gedeón le respondió «Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto?» (Jueces 6: 12-13).
¡Puede sentirme identificada con esto! Sí, en mi mente sé que Dios ha prometido no abandonarme nunca. Pero si eso es verdad ─y lo es─ ¿por qué estoy pasando por momentos tan difíciles? Como dijo Gedeón: «¿Por qué me ha sobrevenido todo esto?» cuando las cosas no marchan como yo quisiera y no lo entiendo, me siento ansiosa. El miedo se apodera de mi corazón.
Juan escribe algo que suena muy profundo, aunque hay que meditarlo un buen rato para apreciar su pleno sentido. Dice «El perfecto amor echa fuera el temor» (1 Juan 4:18). Mi primer impulso es responder: «No Juan, creo que te equivocas. Debieras decir: «El perfecto entendimiento echa fuera el temor”». Si Dios tan solo me dijera por qué tengo que soportar esta desagradable situación, yo no tendría miedo. Sin embargo, no es esto lo que dice Juan: Él indica que el perfecto amor echa fuera el temor, que el amor es el arma suprema contra el temor.
Cuando entiendo de veras cuánto me ama Dios, el temor se va de mi corazón como se esfuma la oscuridad en el amanecer. Es porque el amor siempre dice:
• Quiero lo mejor para ti… siempre.
• Tengo en mente tu bien al final, y no tu comodidad de ahora.
• Mi amor incluye disciplina, porque me importas demasiado como para permitir que te conviertas en un mocoso malcriado.
Lo mejor que puedo saber en una situación difícil es que Aquel que permite la dificultad es también Aquel que me ama más que nadie en todo el universo. No, quizá no entienda la situación, pero si sé que Él me ama… profundamente.
Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor.
1 Juan 4: 16
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez, 14 de Agosto del 2009.
-
-
-
Nancy Violeta escribió - Agosto 15
-
-
Pastor, Padre, Rey.
Por Darlene Sala
«No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino» (Lucas 12: 32). En una sola afirmación Jesús transmite tres maneras diferentes en que nuestro Padre celestial muestra cuánto nos ama:
• «Manada pequeña»
• «Vuestro Padre»
• «El reino»
¡Esta sí que es una mezcla de metáforas! Jesús utilizó tres aquí. ¿Podrías ver los círculos rojos sobre el papel si Jesús hubiera entregado este pasaje como parte de una composición para la escuela?
Lo que el Señor quería era darnos la mayor seguridad posible. Quería evitarnos el miedo, así que utilizó no una, sino tres imágenes para comunicarnos por qué no hemos de temer. ¡Quería que supiéramos que Dios es nuestro Pastor, nuestro Padre y nuestro Rey!
Cada una de estas metáforas transmite el mensaje de que el entendimiento de Dios de la situación es mucho mayor que el nuestro. Después de todo, las ovejas son criaturas bastantes tontas, los niños no tienen experiencia, y los súbditos de un reino no conocen todo lo que hay que saber sobre las cuestiones de estado ¡Pero Dios sí lo sabe!
Y aun más confortante, cada una de estas metáforas nos dice que Dios se responsabiliza por nosotros. Es un Pastor para su manada. Es un Padre para su familia. Y es un Rey que se preocupa por sus súbditos. Somos el objeto de su mayor cuidado y preocupación.
Frente a las circunstancias con que enfrentas hoy, no temas. Reconoce que Dios es tu Pastor, tu Padre, tu Rey. Toma una de estas imágenes, la que mejor se ajuste a tu situación. Fíjala en tu mente y llévala contigo a lo largo del día. Dibuja si quieres algo que te la recuerde todo el tiempo, una corona, un cayado, o un padre con un niño… alguna cosa que te haga recordar que Dios te cuida.
Permite que esta realidad entre en lo profundo de tu corazón, y encontrarás coraje para enfrentar los desafíos.
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez el 15 de Agosto del 2009.
-
-
-
Nancy Violeta escribió - Agosto 16
-
-
Esperanza en la Oscuridad
Por Darlene Sala
Si te levantas en la mitad de la noche y tratas de caminar sin encender la luz, te encontrarás buscando a tientas los objetos que conoces; y quizá hasta te desorientes. Esta sensación de confusión y ansiedad es una imagen poderosa para representar la depresión, el desaliento, la incertidumbre o el temor.
Dios es Aquel que puede darme luz y sostenerme en esos momentos. Es como dijo David: «Tú encenderás mi lámpara. Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas» (salmo 18:28). Dios trae esperanza en la depresión, rumbo en la confusión, luz para dar el siguiente paso.
Pero, ¿cómo encontramos la luz cuando estamos en medio de la oscuridad?
Mi padre, predicador durante más de setenta años, tenía un versículo favorito para los momentos de incertidumbre «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8:12) A veces la luz que Dios nos da es solo una velita, lo suficiente como para poder dar un paso más. Sin embargo, si le seguimos y andamos en sus pisadas, Él nos dará luz para el siguiente paso… y luego para el próximo.
Ya sabes cómo es seguir a alguien en la oscuridad. Tienes que mantenerte bien cerca de esa persona para no perderla. Lo mismo sucede con Jesús. Debemos mantener los ojos en Él, la «luz de la vida». Si lo hacemos, no tropezaremos ni caeremos, porque es «como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, como la lluvia, que hace brotar la hierba de la tierra» (2 Samuel 23:4).
Si le sigues, Dios te promete que no andarás en tinieblas. Justo cuando creas que ya no puedes seguir, tendrás la luz que necesitas para dar un paso más. Encontrarás el rumbo de Dios para tu vida.
Un día ya no habrá más oscuridad. El libro del Apocalipsis ─la parte de la Biblia donde se nos describe las cosas que todavía han de suceder─ nos dice refiriéndose al cielo: «No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz de sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 22:5). No sentiremos la oscuridad de la noche ─ni literal, ni espiritualmente─ porque estaremos con el Señor que es Luz. Ya no más depresión, ni desaliento, no más confusión ni incertidumbre.
Hasta que llegue ese día: «El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios».
Isaías 50:10
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez el 16 de Agosto del 2009.
-
