Si los animales pudieran hablar... 5 mensagens
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Nancy Violeta escreveu - Outubro 28
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Si los Animales pudieran hablar…
Por Werner Gitt
K. –H. Vanheiden
Prefacio
Los animales disponen de sistemas de comunicación muy efectivos para entenderse entre sí. Pero no pueden hablar con nosotros en lengua humana. Así que nos hemos puesto en su caso haciéndonos su portavoz; de ahí el título de este libro «Si los animales pudieran hablar…» Si los animales efectivamente pudieran hablar sobre sí mismos, haciendo uso de nuestros conocimientos científicos, lo que nos contarían sobre su manera de vivir, su anatomía específica y los numerosos detalles de su diseño individual, sería una extraordinaria alabanza al Creador. En su lugar hablaremos nosotros por algunos animales escogidos, para señalar con ello al gran Creador: a su riqueza de ideas, el hecho de que se deleita en crear, a su amor a la belleza de formas y colores, a su cuidado – y finalmente a su amor al hombre y su voluntad de salvarle por medio de Jesucristo.
La idea del libro es que el representante particular de una especie empiece a dialogar con el lector. Posibles preguntas las contesta el animal mismo en esta conversación imaginaria. Con este método esperamos presentar el material de manera amena, viva y recreativa. No hemos esquivado temas difíciles, sino que lo hemos vertido también en este estilo narrador, facilitando, por lo tanto la comprensión. A menudo nos hemos servido de comparaciones de la vida cotidiana para ilustrar un detalle o aclarar las relaciones de tamaño. Así en vez de números secos obtenemos una información más palpable.
Género literario: La presente obra no es un aburrido libro de documentación, ni un tratado científico, sino el «diálogo» apasionado que algunas criaturas sostienen con nosotros. Una lectura superficial podría dar la impresión de que se trata de cuentos o fábulas, lo cual sería completamente erróneo: utilizamos aquí un género literario especial fundamentado en la verdad. Como medio estilístico hemos hecho hablar a ciertos animales para contar de este modo particular las obras de Dios y alabar con ello al Creador:
«Pregunten ahora a las bestias,
y ellas te enseñarán;
A las aves de los cielos,
y ellas te lo mostrarán;…
Los peces del mar
te lo declararán también,
¿Qué cosas de todas estas no entiende
que la mano de Jehová lo hizo?
En su mano está el alma de todo viviente,
y el hálito de todo el género humano.»
(Job 12: 7-10)
(Este prefacio continuará…)
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez,
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Nancy Violeta escreveu - Outubro 28
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Continuación del Prefacio del libro “Si los Animales pudieran hablar”
Por Werner Gitt
K. –H. Vanheiden
Además defendemos con esta obra la protección del mundo animal. Dios encomendó al hombre una misión:
“… y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra» (Génesis 1:28).
Con ello somos administradores puestos sobre el reino animal. Tendremos que dar cuenta al Creador de esta comisión. De ahí que hay que condenar el maltrato de los animales y la exterminación de especies enteras, lo cual ocurre a menudo por motivo de lucro (p. ej. Las ballenas).
Contenido: De entre la gran variedad de especies del reino animal que asciende a más de un millón, hemos escogido sólo una parte muy pequeña. A pesar de esa limitación, sin embargo, tomarán la palabra animales que viven sobre la tierra, en la tierra, en el agua y en el aire. Como excepción hablará en un capítulo una parte minúscula del cuerpo humano sobre los principios de construcción en lo que Dios se basa. Los datos mencionados están respaldados por la ciencia, aunque a veces no estén formulados de manera científica, por el estilo de narración que hemos escogido. Para no interrumpir constantemente la lectura con referencias literarias hemos omitido de manera general todos los datos bibliográficos.
Lectores: No hemos tenido en mente ningún grupo especial de lectores, en cuanto a edad, cultura o profesión. Nuestra intención es más bien dirigirnos a todos, ya sean jóvenes o mayores, expertos o los que no lo son. Los relatos sirven tanto para los lectores que creen en Dios como para los que dudas de su existencia. Concretamente nuestro interés se centra más en la persona que sinceramente esté buscando la verdad, porque precisamente a ella sin necesidad de previos conocimientos bíblicos, queremos allanarle un camino por el que pueda andar para conocer personalmente al Creador.
Werner Gitt (Brunswick) y
Karl-Heinz Vanheiden (Hammerhütte, Sojonia)
CONTENIDO
Prefacio
1. ¡De poco seso, nada! (El gorrión molinero)
2. Surtidores en vez de huellas dactilares (Las ballenas)
3. ¿Un zorro que pone huevos? (El ornitorrinco)
4. Pequeños vecinos de Dios (La golondrina)
5. Compitiendo con Osram (La luciérnaga)
6. Acróbatas aéreos por excelencia (Las libélulas)
7. Aparentemente un simple elemento de construcción – siendo, sin embargo, un producto de primerísima calidad gracias a una genial técnica de construcción y fabricación
8. 150.000 y yo (La lombriz)
9. Un electromotor vivo (La bacteria intestinal «escherichia coli»)
10. Un problema de combustible casi sin solución (El chorlito dorado)
11. Animales que sí hablaron.
12. ¿De dónde? ¿Hacia dónde?
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez, el 24 de Octubre del 2009.
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Nancy Violeta escreveu - Outubro 28
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1. ¡De poco seso, nada!
Es verdad que somos muchos. Nuestro gorjeo es fuerte y disonante. La gente dice que nos comemos su comida. Ni siquiera por nuestro atavío modesto nos ganamos alguna simpatía. Pero puede creerme, que va a merecer la pena que usted preste un poquito de atención a un pícaro gorrión como a mí.
¿Usted cree que no soy nada de extraordinario? Oiga, pero si de su especie no hay menos que de la nuestra. ¿Y de veras piensa usted que todo lo que es muy frecuente, es por eso ordinario? ¡Entonces usted mismo también sería muy ordinario! – Oh, perdone, ahora sí que he sido fresco.
En realidad soy un gorrión molinero bastante educado. De ninguna de las maneras quiero que me confundan con mi primo, el fresco y gordo gorrión común. A mi se me puede reconocer por el pecho gris y por la mancha negra en las mejillas, de modo que no es difícil hacer la distinción. Nosotros nos mantenemos un poco más alejados de sus casas.
Creados para volar
Mi Creador desde un principio me construyó como un «aparato volador». Por esta razón hasta la más mínima parte de mi cuerpo está diseñada para el vuelo. No puedo comprender como los hombres se atreven a afirmar que nosotros descenderíamos de los reptiles. Imagínese, ¡entonces los cocodrilos serían también nuestros parientes cercanos! Me quieren hacer creer que el primer gorrión ya vivió hace 50 millones de años. A mi siempre me da la impresión que con la cantidad de años lo que pretenden es disimular la fabulosidad de esas opiniones. – Pero, dejemos a un lado lo teórico y dediquémonos a los hechos. De esta forma usted mismo podrá juzgar.
Los materiales que constituyen mi cuerpo son de una ligereza asombrosa. Casi todos los huesos están huecos por dentro. De esta manera pueden contener el aire, siendo ultraligeros y al mismo tiempo resistentes. El esqueleto completo de un pariente lejano mío, el albatros, pesa sólo entre 120 y 150 gramos, a pesar de que mide más de un metro y la longitud de sus alas es de tres metros. El peso de sus plumas es mayor que el de sus huesos.
Si nuestros huesos estuviesen rellenos de tuétano, tal y como es el caso de los reptiles, entonces jamás podríamos volar. Además, nuestra pelvis, a diferencia de los lagartos, está soldada a la columna vertebral. Solamente de esta forma, nuestro esqueleto obtiene su rigidez y elasticidad absolutamente necesarias para el cuerpo de un volador.
Continuará…
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez, el 25 de Octubre del 2009.
1. ¡De poco seso nada!
Continuación del Gorrión Molinero…
Un notable agujero.
Un pequeño agujero en la articulación del primer hueso superior del ala es, en mi opinión, un detalle extraordinario. No es ni mucho menos un defecto, sino que a través de ese orificio pasa un tendón que une al pequeño músculo pectoral con el lado superior de la articulación del hombro. Esto me permite levantar el ala, sin la cual no podría volar. Claro que si desciendo de los reptiles, me pregunto, ¿quién taladró el agujero de la articulación de mi hombro y quien hilvanó el tendón por allí? Estos agujeros los buscará usted en vano en el cocodrilo.
¡Resiste, corazón mío!
¡Crruy! ¡Socorro, un gavilán! ¡Crruy! ¿dónde me escondo…? ¡Socorro…! Ah, menos mal, ¡¡me he librado por tablas! ¡Qué peligro tan grande! Ya se ha ido. Sabe usted, el gavilán es nuestro mayor enemigo. Con sus largas garras nos puede pillar incluso en los arbustos espesos, si no andamos con cuidado. En realidad tenemos un montón de enemigos” cornejas, urracas, gatos, los hombres. Ni siquiera por la noche nos dejan en paz. Los búhos nos atacan incluso en nuestro árbol de dormir. Una vez he tenido que presenciar como en plena noche el horrible cárabo (una especie de mochuelo) irrumpió en nuestro nido, se llevó a mi marido y sin piedad lo devoró entero ¡Fue terrible!
Pero a pesar de eso, sé que mi Creador cuida de mí. La Biblia dice que ¡ningún pajarillo está olvidado delante de Dios! Entonces usted ¡cuánto mejor estará! Puesto que para Él usted tiene mucho más valor que yo. Incluso los cabellos de su cabeza están todos contados por Él ¡Sí parece ser que Dios ama de manera muy especial a los hombres!
¿Sabe?, mi Creador me ha dado un corazón excepcionalmente fuerte. Es uno de los más eficaces que hay. Ahora, mientras estoy hablando con usted, late más de 7 veces por segundo, es decir 460 veces por minuto. Antes, cuando huía del gavilán, ¡mi pulso se aceleró hasta llegar a 760 latidos por minuto! Eso tiene que ser así, para que pueda volar.
Una herramienta estupenda
Sí, no dude usted en mirarme más de cerca: ¿vé mi pico? Desde fuera parece insignificante, ¿verdad? Pero es una herramienta maravillosa que me dio mi Creador; ultraligero y, no obstante, apto para las más duras exigencias. Alguien ha calculado que la córnea de mi pico tiene una longitud de rotura de aproximadamente 31 kilómetros. Es decir, si usted pudiera fabricar de este material un alambre y sujetarlo en alguna parte, éste tendría que tener una longitud de 31 kilómetros hasta que se rompiera de donde está sujeto, por su propio peso. El material que los hombres utilizan para la construcción de aviones sólo tiene una longitud de rotura de unos 18 kilómetros.
Continuará…
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez el 26 de Octubre del 2009.
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Nancy Violeta escreveu - Outubro 28
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1. ¡De poco seso nada!
Continuación del Gorrión Molinero…
Mirando por los prismáticos
¿Hubiera sabido usted que mi cráneo entero pesa menos que mis dos globos oculares?! Pero no empiece usted a sacar conclusiones maliciosas con respecto a mi cerebro de ave. Mis ojos son bastante mejores que los suyos. Las aves tenemos de siete a ocho veces más células visuales por unidad de superficie que usted. De ahí que en nuestro cerebro la imagen creada sea mucho más nítida. Si usted, por ejemplo, quisiera ver un objeto tal y como lo percibe un ratonero, entonces tendría que echar mano de unos prismáticos (8x30). Reconozco que mis ojos no son tan agudos, pero en comparación con los suyos, salgo ganando con creces. Un biólogo describió nuestro ojo como una maravilla en construcción, función y eficacia. Es uno de los órganos ópticos más perfectos entre los animales vertebrados. Y tiene que ser así, porque aún en nuestro vuelo más veloz es imprescindible que no se nos escape ningún detalle importante.
Añadiendo a nuestros buenos ojos, Dios nos ha dado un cuello muy flexible. De modo que con nuestro Pico podemos llegar sin problema a cualquier parte del cuerpo. ¿Cree usted que esto podría ser así por casualidad? Intente puesto en pie llegar con su frente a las rodillas. ¿Lo logrará? No, no hace falta que me lo demuestre ahora. Si llegara usted a conseguirlo, creo que oirá chascar sus huesos más de una vez. Para mí esta agilidad, sin embargo, es absolutamente vital.
La digestión es necesaria también
¿Qué dice usted? ¿Qué Dios nos ha creado como tragones inútiles? Ah, mi Creador y yo no podemos tolerar tal insulto. ¿Acaso sabe usted lo que yo como? Claro, ¡ya me lo imaginaba yo! ¡El que menos idea tiene, es casi siempre el que más se la da de listo! Huy, perdón – he sido fresco otra vez, pero ¡usted tampoco ha sido muy cortés que digamos!
En China mis parientes una vez casi fueron exterminados, porque unos cuantos listos pensaban que nosotros los gorriones molineros comíamos demasiado de su arroz y mijo. Pero cuando ya casi habían destruido nuestra raza se dieron cuenta que los insectos perjudiciales en sus campos se habían extendido de tal manera que las pérdidas eran mayores que antes. Porque nuestro alimento son sobre todo los animales pequeños que usted llama dañinos y que para nosotros son manjares: el escarabajo de San Juan, hormigas aladas, larvas de la mariposa de la encina, gorgojos del manzano, pulgones, etc.
Hablando de comida ¿Sabe usted cómo funciona nuestra digestión? Pues es un tema completamente natura, ¿no? Como usted ya sabe, en mí todo está diseñado con miras al vuelo. Puesto que ingiero muchas proteínas con mi comida, me apaño con un intestino excepcionalmente corto; no obstante, necesito jugos digestivos muy fuertes. Mi Creador no quiso cargarme con inútiles restos digestivos por largo tiempo innecesario, así que siempre me deshago de ellos lo más deprisa posible -frecuentemente volando, con lo cual he conseguido a veces «decorar» un poco de su ropa. ¡Oh perdone! ─Dicho sea de paso, mi constructor hizo otra cosa genial cuando me creó. Y es que simplemente omitió la vejiga. Con eso pudo estrechar mi cuerpo por la parte de atrás dándole una forma aerodinámica y limitando el peso. Mi orina en un 80% se liga al ácido úrico que en el último tramo del recto se cristaliza en forma de pasta blanca. Está todo bien penado ¿verdad? A parte de esto, casi todo el agua necesaria para este proceso de evacuación se reintroduce al organismo. De esta manera rara veces tengo que «repostar» agua.
Catapulta y navaja
¿Tiene usted aún un poco de paciencia! Observe una vez mis patas. No parece que tenga mucho de particular, y sin embargo hay en ellas escondida una construcción bastante ingeniosa. Si es verdad que lo que usted ve ahí son realmente sólo patas y dedos. El resto ─tibia, rodilla y fémur ─se oculta en el interior de mi cuerpo. Y si usted tiene la impresión de que yo estoy derecho sobre mis patas, la verdad es que estoy con las rodillas dobladas, en cuclillas. Para usted esta postura quizá sea incómoda, pero para mí no. Si yo de repente estiro mis rodillas, entonces los músculos me lanzan como una catapulta hacia arriba, y empiezo inmediatamente a usar mis alas. Durante el vuelo subo el «tren de aterrizaje» cómodamente debajo de mis plumas y no le saco hacia el aterrizaje. Aquí también es muy eficaz su suspensión sumamente elástica.
Quizá alguna vez se haya asombrado usted de que puedo permanecer durante horas sentado en una rama e incluso dormir en esa postura quizá sea incómoda, pero para mí no. Si yo de repente estiro mis rodillas, entonces los músculos me lanzan como una catapulta hacia arriba, y empiezo inmediatamente a usar mis alas. Durante el vuelo subo el «tren de aterrizaje» cómodamente debajo de mis plumas y no le saco hasta el aterrizaje. Aquí también es muy eficaz su suspensión sumamente elástica.
Quizá alguna vez se haya asombrado usted de que puedo permanecer durante horas sentado en una rama e incluso dormir en esta postura. Esto lo ha hecho posible mi Creador por medio de un mecanismo que hace que los dedos se ciñan a la rama agarrándola. Todo un conjunto de tendones partiendo de los dedos está unido con el músculo del muslo.
Cuando me poso en una rama, mi peso solamente hace que se tensen los tendones y que los dedos se encojan. Añadido a esto, hay unos bulbitos en una parte determinada del tendón. Cuando me poso, estos encajan en los dientecitos que se encuentran precisamente en ese mismo lugar del tubo de la vaina tendinosa, lo cual otra vez seguro que no es casualidad. Así los tendones permanecen tensados sin esfuerzo alguno y yo no me caigo del árbol.
En las aves de patas largas como la cigüeña y la garza, que a menudo tienen que estar de pie durante mucho tiempo, esta construcción es algo diferente. Ellos han recibido una articulación de la rodilla especial que encaja como una navaja. Así pueden estar de pie durante horas.
Continuará…
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez, 27 de Octubre del 2009.
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Nancy Violeta escreveu - Outubro 28
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1. ¡De poco seso nada!
Parte final del Gorrión Molinero.
¿Por qué ponemos huevos?
¿Por qué las aves no parimos nuestros polluelos como los mamíferos? ¿Qué piensa usted? ¿No sabe? Pues imagínese, ¡cómo volaría yo como hembra encinta! ¿De qué me alimentaría durante todo ese período, si sólo pudiera arrastrarme por el suelo? El asunto de los huevos es una solución patente de nuestro Creador. Así apenas me entorpecen al volar. Pongo los huevos rápidamente unos tras otro, normalmente en un intervalo de sólo 24 horas. De este modo pronto junto mi nidada y puedo incubar los huevos todos a la vez. De esta manera las aves podemos dar vida a varios pollos a la vez.
El arte de empollar
Usted pensará seguramente que esto es una ocupación aburridísima. Eso es porque no tiene idea de lo difícil de este trabajo ¿Acaso piensa usted que simplemente nos colocamos sobre los huevos y esperamos a que hayan salido nuestros pollos? ¿No sabe usted lo sensibles que son cuando se están desarrollando en los huevos? Tiene que haber la temperatura precisa, es necesaria la humedad correcta e incluso tiene que ser posible el libre intercambio de gases. Estas condiciones son indispensables para que nuestros pollos no mueran antes de haber nacido.
Pero nuestro Creador ha tenido una idea genial y la ha realizado de este modo: Ya antes de empezar a poner huevos se me cae el plumón en dos o tres partes del vientre. En su lugar me crece una piel mucho más gruesa que la anterior. Los vasos sanguíneos aumentan siete veces en número y son cinco veces más gruesos de lo normal. Al mismo tiempo en las células de estas «placas incubatrices» se acumula mucho líquido. ¿Para qué todo eso? En cuanto toco con la placa al huevo, el aviso de su temperatura es inmediatamente transmitido a mi cerebro intermedio. Desde allí o bien se regula directamente la temperatura del huevo o me doy cuenta cuándo y por cuánto tiempo debo interrumpir la incubación, para que haya un poco de ventilación, y cuándo debo dar la vuelta a los huevos.
Los científicos aún desconocen por completo cómo puede llegar esta información al cerebro intermedio y cómo puedo transmitir informaciones a mis pollos por medio de la placa incubatriz. Pero, no obstante, muchos afirman sin más ni más, que esta capacidad habría evolucionado progresivamente. Me gustaría preguntar a esta gente cómo incubaron entonces mis antepasados sus huevos, si no percibían si estaban demasiado calientes o demasiado fríos.
Ah, podría contarle tantas cosas sobre mi excelente sistema pulmonar, el milagro del vuelo, la genial construcción de mis plumas, mis instrumentos de navegación… Pero lo dejaré para mi compañera la golondrina que lo hará bastante mejor que yo.
Ahora me gustaría saber una cosa: ¿Sigue usted creyendo que yo desciendo de esos bichos que se arrastran por el suelo? –No, mi Creador no se llama «Casualidad» y tampoco «Largo Tiempo». Mi Creador es el que el quinto día mandó que las aves volaran sobre la tierra, y que las creó a todas según su especie. Es Aquel que nos bendijo y se goza en nosotras. Soy un milagro creado por su mano. ¡Usted también! ¿No deberíamos alabarle juntos?
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez, el 28 de Octubre del 2009.
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