LA BIOÉTICA EN LA FORMACIÓN DEL PROFESIONAL DE ENFERMERIA...

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  • Los avances de la ciencia, la tecnología, los tratamientos farmacéuticos han desbordado la ética. La brecha entre los que piensan que los valores hu manos y la legislación son los únicos que pueden regular, de alguna manera, el avance de la ciencia, y los que están convencidos de que la evolución de la humanidad, la biotecnología y la ciencia deben permitirse y apoyarse sin restricciones, pensando en la grandeza de la raza humana, en el poder de la mente sobre la estructura y los procesos biológicos, en la supremacía de la inteligencia sobre la moral, en un sentido netamente... Ver más antropocéntrico, sin lugar a dudas se ha ido profundizando cada vez más y con más fuerza.

    Estos grandes avances han producido, por un lado perplejidad, admiración, pero también temor ante la tiranía, ingobernabilidad y el dominio de unos pocos, de los científicos; y por otro el dilema de aceptar y apoyar estos avances y la presión de creencias religiosas y fanatismos que pretenden hacer que la biotecnología se perciba como el avance del imperio del mal, de la pérdida de va lo res y del irrespeto a la dignidad humana. Lo que hace la bioética, término acuñado por Potter, es tender un puente entre las dos el bios y el ethos.

    Pero, ¿afecta esta situación el quehacer de la enfermera? Yo diría que sí, sin duda la enfermera se enfrenta a esta difícil situación toda vez que ella forma parte del equipo científico de salud, participa activamente en investigación, en la clínica, brindando cuidado directo al paciente, en la docencia, en la definición de políticas gubernamentales y en la aplicación de códigos disciplinarios, entre otros. La bioética se ha erigido, entonces, como la posibilidad de velar porque estos grandes e importantes avances se asuman con responsabilidad y respeto por el otro, no sólo por el otro entendido en términos de ser humano, si no el respeto por la vida misma, buscando y aportando soluciones moralmente admisibles y jurídicamente enmarcadas, como es el caso de la ONU y la UNESCO, que buscan llegar a consensos que permitan el avance regulado de la ciencia, su compromiso con la humanidad, toda forma de vida, el medio ambiente, la biosfera, como también la responsabilidad de los países desarrollados hacia los países en vía de desarrollo.

    Valores morales y principios éticos han normado, a través del tiempo, el actuar del personal de salud y la relación con el paciente desde la ética nicomaquea. Pero, ¿es lo que la sociedad espera de nosotros? ¿Por qué es necesario enseñar la Bioética?, ¿Cómo se aprende la Bioética? La medicina y la enfermería en su afán de estudiar el hombre, su complejidad, los avances de la ciencia, y las tendencias económicas ha dejado de lado el estudio y enriquecimiento de su espiritualidad. Ha subestimado el estudio de las humanidades produciendo en la mayoría de los casos, la pérdida de sensibilidad por la situación del paciente y de la comunidad.

    Si nos limitamos al estudiante de enfermería y teniendo en cuenta el poco interés que muestran los estudiantes de enfermería por la ética, enseñada en forma tradicional, es válido proponer que la Bioética se aprenda pensándola desde la educación contemporánea, como una herramienta que le permita al enfermero(a) adquirir desde los primerosaños de la carrera profesional una sensibilidad especial por lo que pasa no sólo en su entorno cercano, si no con una visión de un mundo amplio donde la pluralidad y la diversidad sean un referente.

    Si bien es cierto que es importante que la formación de la enfermera contemple aspectos científicos, clínicos, biotecnológicos, de investigación, administrativos y de gerencia, es fundamental para la supervivencia de la profesión de enfermería, que se trabaje y se enfatice en la construcción de una conciencia moral, en la bioética, los problemas sociales, la convivencia, la solidaridad, los principios y valores, no sólo a través de la teoría sino de modelos entregados en ese currículo no visible que tanta relevancia tiene a la hora de formar colegas y al que tan poca importancia damos...

    Es importante que la estudiante de enfermería reciba toda la información y enseñanza que le permita elaborar en su imaginario un concepto amplio, universal y libre de prejuicios de los dilemas éticos que va a enfrentar en el curso de su vida estudiantil y en el desarrollo de su profesión, bien sea que se desempeñe en investigación, docencia, asistencia, gerencia, mercadeo, etc., lugares y situaciones comunes en toda la América Latina. La enfermera latinoamericana debe sensibilizarse ante la pobreza, el hambre, la injusticia, la violencia, la corrupción, pero sobre todo ante la inequidad, el dolor y el sufri miento de los menos favorecidos. Debe convertirse en la defensora de los derechos del enfermo.

    Por formar parte de equipos multidisciplinarios, inter y transdisciplinarios es necesario que la enfermera tenga presente que a pesar de que es una profesional que colabora estrechamente con el médico, tiene sus propias competencias por las que debe responder y una deon tología que debe cumplir. La enfermera debe saber que la responsabilidad personal no se diluye en la del médico y sus actos no pueden ampararse en la delegación o en la orden médica.

    Por lo general, la enfermera se enfrenta en forma permanente a dilemas éticos relacionados con la anticoncepción y regulación natural de la fertilidad, el aborto, la reproducción asistida, los dilemas de la vejez, el dolor y la muerte, los cuidados paliativos, la eutanasia y derecho a morir dignamente, la distribución de recursos, defender la autonomía, investigación, la relación enfermera-paciente, el consentimiento informado, el secreto profesional, la verdad ante el enfermo, la responsabilidad frente a otros profesionales y pacientes, y la humanización del cuidado, cada uno de ellos pueden comprometer y poner en riesgo el actuar de la enfermera.

    Por esto, la profesión de enfermería debe luchar por tener su legislación tanto de la profesión, como una Ley que le garantice que sean sus pares los que la juzguen en un momento dado.

    Considero pertinente proponer a las facultades y escuelas de enfermeria de latinoamerica, hacer un esfuerzo mancomunado para incluir y desarrollar programas de etica en sus curriculos de pregrado, para asi, desde el modelaje de docentes y pares, el estudiante se familiarice con los preceptos eticos que rigen su profesion. ver menos

    Por Emma - Septiembre 26 2011
  • Norma escribió - Diciembre 06 2011

    Excelente reflexion profesora me gustaria copiar algunas cosas para utilizarla con los alumnos

  • Emma escribió - Septiembre 26 2011

    La Persona y la Comunidad en Bioetica...

    El personal de salud jerarquiza, desde tiempos de Hipócrates, los principios de: no dañar y de beneficencia en su ejercicio profesional: sin embargo, a partir de la década de los años setenta con el aporte dePotter, y posteriormente Beauchamp y Childress, se han incorporado elementos nuevos en las reflexiones de carácter ético, especialmente relacionados con los dos principios que incorpora la Bioética: la autonomía y la justicia. Respecto al primero, la autonomía, cierto es... Ver más que su concepto varía en relación con las posiciones filosóficas que adopte, tanto el sujeto que la ejerce o defiende su derecho a ejercerla como el que le reconoce el referido derecho. De ahí que autonomía pueda definirse como libertad de elección; derecho o capacidad de elegir por uno mismo; derecho a crear la propia posición moral, aceptar la responsabilidad de su actuar,etc.

    En sentido general, las diversas posiciones filosóficas de los estudiosos de la ética tradicional y la bioética admiten que autonomía es una forma de libertad personal, donde lo individual determina el curso de la acción acorde a un plan elegido por sí mismo. La persona autónoma es alguien que no sólo delibera acerca de algo y escoge los planes, sino que es capaz de actuar sobre las bases de las deliberaciones hechas, justo como un gobierno independiente ejerce el control autónomo sobre sus territorios y su política.
    Sin embargo, una cosa es ser autónomo y aceptar que los otros están actuando autónomamente, y otra es ser respetado como un agente autónomo y respetar la autonomía de los demás.
    Ahora bien, la autonomía o libertad de la persona puede entrar en contradicción, en algún momento, con la de la familia a la cual pertenece, o con la de la comunidad de la cual forma parte, e incluso con la de la sociedad en su conjunto. En estos casos resulta útil recordar que la libertad tiene límites, tanto para los filósofos idealistas (el límite lo establece Dios) como para los materialistas (el límite lo establece el derecho de los otros a ejercer su propia libertad y el respeto al bien de la comunidad) y en correspondencia con esos límites establecidos por la religión o la sociedad se podrá enfocar el análisis ético del problema en cuestión.

    En la mayoría de los casos, al analizar esta problemática, se coloca el filósofo o el profesional de la salud ante una categoría más abarcadora aún que la autonomía, que es la integridad del paciente, la cual incluye el respeto a su individualidad y a su derecho de libertad de opción; pero en este caso está obligado a reconocer la existencia de la integridad del paciente y también del profesional de la salud actuante, en nuestro caso de la enfermera, y que tanto el paciente como la enfermera son personas que tienen sus propios patrones morales, elaborados a partir de sus
    propias posiciones filosóficas.

    En el caso de los pacientes, la expresión más diáfana del pleno ejercicio de la autonomía es el consentimiento informado, el cual consta de dos elementos fundamentales: de información, que a su vez consta de dos aspectos importantes: el descubrimiento de la información (¿Qué quiere saber el paciente?) y la comprensión de la información (necesidad de utilizar un lenguaje claro) y de consentimiento, que comprende dos aspectos: el consentimiento voluntario (sin presiones autoritarias) y la competencia para el consentimiento (física y psicológica).

    Por su parte, las funciones del consentimiento informado pueden ser reconstruidas como justificaciones formales para que el mismo sea obtenido: protege a pacientes y sujetos involucrados en una experimentación, por prevención de daños a ellos (basado en el principio de no hacer daño): protege y beneficia a todos en la sociedad, incluyendo a los profesionales de la salud, pacientes e instituciones de práctica y/o investigación médica (basado en el principio de utilidad). Sin embargo, la justificación primaria del consentimiento informado está en el principio de
    la autonomía. Hay un deber moral de obtener el consentimiento válido porque la parte consentidora es una persona autónoma. Nadie tiene derecho a decidir por él, ni en nombre de posturas paternalistas y mucho menos autoritarias. Ahora bien, ¿coinciden siempre los elementos que justifican el ejercicio de la autonomía en el caso de la persona con el de la comunidad?
    De no coincidir, ¿cómo se resolverían estas contradicciones? Evidentemente, todo dependerá de las posiciones filosóficas de quienes participen en el debate, pues además deberán entrar en consideración otros dos principios que constituyen pilares de la bioética: la beneficencia y la
    justicia, y sobre todo, del principio de la ética médica tradicional, vigente desde la antigua Babilonia y enarbolado como bandera por Hipócrates: No dañar.

    Un ejemplo de este conflicto sería el caso de enfermos de SIDA que no quieren comunicar su situación a sus cónyuges; o pretenden continuar una vida promiscua, sin protección para sus eventuales parejas. En estos casos, ¿sería ético guardar el secreto profesional, basado en el
    principio de autonomía del paciente, que no quiere informar de su estado a las personas con quienes tiene relaciones sexuales, aun cuando esta actitud afecte el derecho de los demás a ejercer su propia autonomía, pues al no ser informados de los riesgos, no podrían manifestar su consentimiento para establecer esas relaciones?

    En el caso de los profesionales que entendieran como su responsabilidad el callar la verdad, ¿estarían siendo justos, al no proporcionarles la merecida y necesaria información?... ¿no estarían de hecho convirtiéndose en cómplices de daños a terceros, violando los principios de la ética
    médica tradicional; no dañar y hacer el bien (principio de la beneficencia)?

    ( http://www.sld.cu/galerias/pdf/siti...) ver menos

  • Emma escribió - Septiembre 26 2011

    CÓDIGO DEONTOLÓGICO DEL CIE PARA LA PROFESIÓN DE ENFERMERÍA

    1. LA ENFERMERA Y LAS PERSONAS
    La responsabilidad profesional primordial de la enfermera será para con las personas que necesiten cuidados de enfermería.
    Al dispensar los cuidados, la enfermera promoverá un entorno en el que se respeten los derechos humanos, valores, costumbres y creencias espirituales de la persona, la familia y la comunidad.
    La enfermera se... Ver más cerciorará de que la persona reciba información suficiente para fundamentar el consentimiento que den a los cuidados y a los tratamientos relacionados.
    La enfermera mantendrá confidencial toda información personal y utilizará la discreción al compartirla.
    La enfermera compartirá con la sociedad la responsabilidad de iniciar y mantener toda acción encaminada a satisfacer las necesidades de salud y sociales del público, en particular las de las
    poblaciones vulnerables.
    La enfermera compartirá también la responsabilidad de mantener el medioambiente natural y protegerlo contra el empobrecimiento, la contaminación, la degradación y la destrucción.

    2. LA ENFERMERA Y LA PRÁCTICA
    La enfermera será personalmente responsable y deberá rendir cuentas de la práctica de enfermería y del mantenimiento de su competencia mediante la formación continua.
    La enfermera mantendrá un nivel de salud personal que no comprometa su capacidad para dispensar cuidados.
    La enfermera juzgará la competencia de las personas al aceptar y delegar responsabilidad.
    La enfermera observará en todo momento normas de conducta personal que acrediten a la profesión y fomenten la confianza del público.
    Al dispensar los cuidados, la enfermera se cerciorará de que el empleo de la tecnología y los avances científicos son compatibles con la seguridad, la dignidad y los derechos de las personas.

    3. LA ENFERMERA Y LA PROFESIÓN
    A la enfermera incumbirá la función principal al establecer y aplicar normas aceptables de práctica clínica, gestión, investigación y formación de enfermería.
    La enfermera contribuirá activamente al desarrollo de un núcleo de conocimientos profesionales basados en la investigación.
    La enfermera, a través de la organización profesional, participará en la creación y mantenimiento de condiciones de trabajo social y económicamente equitativas y seguras en la enfermería.

    4. LA ENFERMERA Y SUS COMPAÑEROS DE TRABAJO
    La enfermera mantendrá una relación de cooperación con las personas con las que trabaje en la enfermería y en otros sectores.
    La enfermera adoptará las medidas adecuadas para preservar a las personas, familias y comunidades cuando un compañero u otra persona ponga en peligro su salud.

    SUGERENCIAS PARA EL USO DEL CÓDIGO DEONTOLÓGICO DEL CIE
    PARA LA PROFESIÓN DE ENFERMERÍA

    El Código deontológico del CIE para la profesión de enfermería es una guía para actuar sobre la base de los valores y necesidades sociales. Sólo tendrá significado como documento vivo si se aplica a las realidades de la enfermería y de la atención de salud en una
    sociedad cambiante.
    Para lograr su finalidad, el Código ha de ser comprendido, asimilado y utilizado por las enfermeras en todos los aspectos de su trabajo.
    Debe permanecer al alcance de los estudiantes y las enfermeras a lo largo de sus estudios y de su vida de trabajo.

    APLICACIÓN DE LOS ELEMENTOS DEL CÓDIGO DEONTOLÓGICO DEL CIE PARA LA PROFESIÓN DE ENFERMERÍA

    El Código deontológico del CIE para la profesión de enfermería tiene cuatro elementos que constituyen el marco de las normas de conducta: la enfermera y las personas, la enfermera y la práctica, la enfermera yla profesión y la enfermera y sus compañeros de trabajo.

    Las enfermeras y estudiantes de enfermería pueden:

    • Estudiar las normas de cada elemento del Código.
    • Reflexionar sobre lo que cada norma significa para cada uno.
    Pensar cómo puede aplicarse la ética en el ámbito de la enfermería propio: en la práctica, en la formación, en la investigación o en la gestión.
    • Dialogar sobre el Código con los compañeros de trabajo y otras personas.
    • Utilizar un ejemplo concreto de la experiencia para identificar los dilemas éticos y las normas de conducta estipuladas en el Código. Identificar la manera en que pueden resolverse esos dilemas.
    • Trabajar en grupos para que la toma de decisiones éticas sea clara, y llegar a consenso sobre las normas de conducta ética.
    • Colaborar con la asociación nacional de enfermeras del país, compañeros de trabajo y otras personas para aplicar de manera continua las normas éticas en la práctica, la formación, la gestión
    y la investigación de enfermería.

    (Tomado de : http://www.icn.ch/images/stories/do...) ver menos

  • Emma escribió - Septiembre 26 2011

    La ética, como juicio crítico de valores, necesita reunir ciertas condiciones, en nombre de la libertad. Valores no son meras palabras, valores sin acción correspondiente no pasan de slogans, pues valores son razones por las cuales vivimos, causas que defendemos, o por las cuales luchamos. Uno de estos valores para la enfermería son los cuidados, la esencia misma de la profesión. ¿Cómo ha evolucionado el ethos de la enfermería a lo largo de la historia y cuál sería el ethos del futuro que está siendo preparado? Ethos7 es una palabra griega, que puede significar costumbre o... Ver más carácter, y comprende los comportamientos que caracterizan a una cultura, un grupo profesional, mientras hace uso de algunos valores y de una escala de valores. Así se puede hablar en ethos del abogado, del médico, del enfermero. Ethos incluye la tradición y la experiencia comunes de un grupo, basada en una jerarquía de valores, así como las direcciones de una profesión o de una clase social.

    Por lo tanto, ethos puede ser definido como un conjunto de valores que una determinada profesión tiene y lo presenta a la sociedad, siendo así reconocida y merecedora de su confianza. El ethos no es fijo ni inmóvil. Él evoluciona con la propia profesión y con las influencias del medio; por ejemplo, las influencias filosóficas, religiosas, sociales, económicas, políticas y jurídicas son determinantes para la definición del ethos. A lo largo de la historia, podemos constatar la existencia de tres tipos de ethos que se desarrollaron conforme tales influencias: el ethos altruístico o altruista, el ethos agápico y el ethos filantrópico8.

    El ethos altruístico o altruista está en el origen de toda la atención y cuidado dispensado por la enfermería, desde la época de las comunidades primitivas hasta las civilizaciones antiguas y al mundo greco-romano. Su característica principal era la amistad o el amor al ser humano, a la humanidad; el altruismo traducido en las formas de conducta que revelaban compasión, respecto y honestidad. El fundamento del ethos altruístico es la beneficencia. Según este principio, hacer el bien, no causar daño, cuidar de la salud y favorecer la calidad de vida constituye las máximas del ethos de la beneficencia.

    El ethos agápico (del griego ágape, amor) fue el ethos de la enfermería en la cristiandad antigua y en la Edad Media. La novedad de este ethos fue ir más allá de la filantropía, del altruismo y de la beneficencia pagana. Esto porque, a pesar de aquellos valores, no raramente se excluían determinados segmentos, como extranjeros, esclavos, pobres, deficientes, mayores de edad, entre otros. Los diáconos, las diaconizas y después las ordenes religiosas practicaban la enfermería para todos, movidos por la figura del buen samaritano, haciendo de su trabajo una obra de misericordia y estableciendo condiciones igualitarias de tratamiento y valorización terapéutica y moral de la convivencia con el dolor.

    El ethos filantrópico de la enfermería en la Modernidad surgió con el fenómeno creciente de la secularización (después de la cisión del cristianismo occidental resultante de la Reforma Protestante) y consecuentemente del pluralismo. La filantropía volvió a ser el fundamento de la enfermería y la expresión de la beneficencia de la Modernidad, sin embargo disociada del enfoque religioso y unida a la noción de persona humana como tal.

    Además de eso, la profesionalización hizo que la enfermería buscase, como otras profesiones, expresar su ethos a través de códigos de ética, llevando en cuenta las Convenciones de Ginebra, de la Cruz Roja, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, resoluciones de la Organización Mundial de la Salud, de la Organización Internacional del Trabajo y del Código de Ética del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE). Este Código fue adoptado por el Consejo de Representantes Nacionales (CRN) por primera vez en 1953, en Brasil, y el actual Código fue aprobado en 1973, en la ciudad de México y corroborado en 1987 por el CRN de Nueva Zelanda. Esta organización internacional de enfermería define el ethos de la enfermería como la promoción y la recuperación de la salud, la prevención de enfermedades y el alivio del sufrimiento. El CIE considera que la necesidad de los cuidados de enfermería es universal y que el respeto a la vida, la dignidad y los derechos del ser humano son condiciones esenciales de la enfermería. Por esto, la enfermería no hace distinción ninguna fundada en consideraciones de nacionalidad, raza, color, edad, credo religioso, opción política o condición económico-social. ver menos

  • Emma escribió - Septiembre 26 2011

    Dentro de la ética en enfermería, debemos considerar las investigaciones que involucran a seres humanos. La discusión sobre ética en la investigación con seres humanos volvió a la merecida evidencia con la presión por más investigaciones relacionadas con HIV/AIDS en una época en que los mecanismos de protección para los sujetos de la investigación ya estaban establecidos en países industrializados, donde las personas en general tienen mejor educación y, por esto, conocen mejor sus derechos como ciudadanos12. Muchos proyectos que no serían aprobados en tales... Ver más países empezaron a ser desviados para los vulnerables (o personas susceptibles a sufrir daños) de países en desarrollo. Investigaciones no éticas alcanzaron su máximo auge durante la 2ª Guerra Mundial cuando los experimentos abominables fueron realizados contra la voluntad de los prisioneros. Cosas absurdas perpetradas por los nazis motivaron la creación del Tribunal de Guerra norte-americano donde surgió el Código de Nuremberg, en 1947, a partir del cual fueron elaboradas las normas y reglas actuales para investigaciones que involucren a seres humanos. La presión ocurría en relación con el acceso a cuidados médicos y el uso de placebo, previstos en el texto de la Declaración de Helsinki, aprobada en 1964 y sucesivamente alterada hasta la última versión aprobada en el año 2000, en Edimburgo. Esta nueva redacción afirma que "al final del estudio, todos los pacientes participantes deben tener asegurado el acceso a los mejores métodos comprobados profiláctica, diagnóstica y terapéuticamente identificados por el estudio" y que "los beneficios, riesgos, dificultades y efectividad de un nuevo método deben ser probados comparándolos con los mejores métodos profilácticos, diagnósticos y terapéuticos actuales".

    Además de la Declaración de Helsinki, de 1964/2000, existen otros documentos anteriores y posteriores que indican las directrices relacionadas con la investigación que envuelven a seres humanos. Entre los anteriores tenemos el Código de Nuremberg, de 1947, y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948, y posteriormente el Consejo Internacional de Organizaciones de Ciencias Médicas (CIOMS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) produjeron las "Directrices éticas internacionales sobre la investigación que involucra a seres humanos", en 1993. En Brasil, el Consejo Nacional de Salud, del Ministerio de Salud, aprobó la Resolución 196, en 1996, con las normas que reglamentan las investigaciones que involucran a seres humanos.

    Más que todo, es importante recordar que el camino para hacer avanzar la profesión se encuentra en la investigación sobre el quehacer de enfermería, en la búsqueda de la excelencia en la ciencia de enfermería y en la ciencia de la práctica de enfermería, siguiendo siempre los principios de la ética profesional y respetando los derechos del paciente. ver menos

  • Emma escribió - Septiembre 26 2011

    Los principios éticos más comunes, según Fry son:
    1. Beneficencia: benevolencia o no-maleficencia, principio ético de hacer el bien y evitar el daño o lo malo para el sujeto o para la sociedad. Actuar con benevolencia significa ayudar a los otros a obtener lo que es benéfico para ellos, o que promueva su bienestar, reduciendo los riesgos maléficos, que les puedan causar daños físicos o psicológicos.

    2. Autonomía: principio ético que propugna la libertad individual que cada uno tiene... Ver más para determinar sus propias acciones, de acuerdo con su elección. Respetar a las personas como individuos autónomos significa reconocer sus decisiones, tomadas de acuerdo con sus valores y convicciones personales. Uno de los problemas en la aplicación del principio de autonomía en los cuidados de enfermería, es que el paciente puede presentar diferentes niveles de capacidad de tomar una decisión autónoma, dependiendo de sus limitaciones internas (aptitud mental, nivel de conciencia, edad o condición de salud) o externas (ambiente hospitalario, disponibilidad de recursos existentes, cantidad de información prestada para la toma de una decisión fundamentada, entre otras).

    3. Justicia: una vez determinados los modos de practicar la beneficencia, el enfermero necesita preocuparse por la manera de distribuir estos beneficios o recursos entre sus pacientes como la disposición de su tiempo y atención entre los diversos pacientes de acuerdo a las necesidades que se presentan. Justicia es el principio de ser equitativo o justo, o sea, igualdad de trato entre los iguales y trato diferenciado entre los desiguales, de acuerdo con la necesidad individual. Esto significa que las personas que tienen necesidades de salud iguales deben recibir igual cantidad y calidad de servicios y recursos. Y las personas, con necesidades mayores que otras, deben recibir más servicios que otros de acuerdo con la correspondiente necesidad. El principio de justicia está íntimamente relacionado a los principios de fidelidad y veracidad.

    4. Fidelidad: principio de crear confianza entre el profesional y el paciente. Se trata, de hecho, de una obligación o compromiso de ser fiel en la relación con el paciente, en que el enfermero debe cumplir promesas y mantener la confiabilidad. La expectativa del paciente es que los profesionales cumplan las palabras dadas. Solamente en circunstancias excepcionales, cuando los beneficios de la ruptura de la promesa son mayores que su manutención, es que se puede quebrarla. La confianza es la base para la confidencia espontánea, y los hechos revelados en confidencia hacen parte del secreto profesional del enfermero.

    5. Veracidad: principio ético de decir siempre la verdad, no mentir y ni engañar a los pacientes. En muchas culturas la veracidad ha sido considerada como base para el establecimiento y manutención de la confianza entre los individuos. Un ejemplo de variación cultural sería sobre la cantidad de información a ser prestada en relación al diagnóstico y tratamiento. Así, puede ser difícil elaborar un formulario para obtener el consentimiento del paciente, a quien no se le ha comunicado su diagnóstico. El profesional debe evaluar la importancia que tiene para el participante conocer su diagnóstico con relación al tratamiento o cuidado pretendido.

    6. Confidencialidad: principio ético de salvaguardar la información de carácter personal obtenida durante el ejercicio de su función como enfermero y mantener el carácter de secreto profesional de esta información, no comunicando a nadie las confidencias personales hechas por los pacientes. Evidentemente, observaciones técnicas relacionadas con el diagnóstico o terapéutica deben ser registradas en las fichas clínicas, pues son de interés de todo el equipo de salud. En caso que el paciente revele, confidencialmente, una información que sea de interés de algún miembro del equipo, se debe solicitar autorización al paciente para revelarla al profesional específico, o solicitar para que él lo haga personalmente.

    Además de los códigos de ética de enfermería, existen también las leyes del ejercicio profesional o las reglamentaciones de enfermería.

    La toma de una decisión ética

    La toma de decisiones éticas del enfermero está basada en conocimientos empíricos y otros oriundos de su historia familiar. La ética en el proceso de decisión es el elemento central que viene fundamentando la práctica de salud desde que su naturaleza y complejidad han cambiando drásticamente con el avance de la tecnología, el progreso científico, las limitaciones económicas y la elevación de las expectativas de la clientela. En general, la decisión ética final es tomada en base a posturas éticas personales. La toma de una decisión ética depende de la sensibilidad ética y del raciocinio moral. La sensibilidad ética del enfermero sufre la influencia de la cultura, religión, educación y experiencias personales. El raciocinio moral es la habilidad de reconocer y determinar lo que debe ser hecho, o no, en una situación particular. Se trata de un proceso cognitivo en que cada uno determina la acción éticamente defendible para resolver un conflicto de valores. El estudio de los códigos de ética, patrones prácticos de conducta ética, así como los principios éticos y la formación de valores ayudaron al enfermero a desarrollar su sensibilidad ética y la capacidad para el raciocinio moral e integrar esas cualidades como habilidades para la resolución de problemas.

    El valor constituye un carácter o una cualidad atribuida a una persona o cosa. Los valores pueden ser fácilmente identificados en la vida diaria de cada persona, a través de su lenguaje, actitud y patrón de comportamiento. Los valores pueden ser personales, culturales y profesionales. Los valores personales son creencias y actitudes de un individuo, sobre las cuales se basan su conducta, en general, y su visión de los hechos. Los valores culturales están relacionados con la cultura nativa de su grupo familiar o social. Esos valores afectan las creencias personales relacionadas con la salud, la enfermedad y la conducta que sería moralmente requerida en la prestación de un cuidado de salud. Todas las culturas valorizan la salud, sin embargo, los medios de promoverla o alcanzarla varían de una cultura a otra. Por ejemplo, en las culturas orientales, la edad puede ser más valorizada que la educación formal. Muchas veces, los valores culturales están vinculados a las creencias religiosas del grupo. Los valores profesionales son atributos generales relacionados con el grupo profesional. Esos valores, en la enfermería, están insertados en el código de ética y en el ejercicio de la profesión. Son enseñados a partir de las escuelas de enfermería y los profesionales van incorporando gradualmente los valores profesionales a su propio sistema personal de creencias.

    Eventualmente puede ocurrir un conflicto entre los valores personales o culturales del enfermero con los valores profesionales, o entre los valores del cliente/paciente y los del profesional de enfermería, o sea, entre los derechos del paciente y los deberes profesionales. En ese caso, las directrices ético-profesionales incluidas en un código de ética deben ser suficientes para dirimir la cuestión, teniendo siempre en mente que los valores personales, religiosos o culturales del enfermero no pueden ser ubicados por encima de los derechos del paciente. Cabe todavía enfatizar que el enfermero debe estar siempre preparado para defender y proteger los derechos del paciente, asumiendo integralmente la responsabilidad legal y profesional para con él, así como cooperar, en el sentido de participar activamente con los demás miembros del equipo de salud y de enfermería para la prestación de atención al paciente con calidad.

    Así, la ética médica y la ética de enfermería serían campos distintos del conocimiento nacidos, respectivamente, de la práctica de la medicina y de la práctica de la enfermería. La bioética tiene como base la razón y juicio moral más que una corriente filosófica o religiosa. Aún utilizando principios y valores tradicionales, se buscan soluciones nuevas para problemas emergentes como la clonación de seres vivos, experiencias para alterar el genoma humano o influir en el código genético, además de otros traídos por la ingeniería genética. Bankowski & Levine refieren que al contrario de la ética médica con su modelo médico, la bioética es interdisciplinaria, reflejando la realidad de que las decisiones médicas no pueden tener más como base exclusivamente la ciencia médica. Así, la bioética incorpora una dimensión relacionada con la justicia y los de y los derechos humanos respeto por la dignidad humana, autonomía individual y respeto por las comunidades, como una necesidad de proteger la vida humana frente a descubrimientos e innovaciones científicas y tecnológicas y el respeto a la vida. ver menos

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