Lo visible y lo invisible
Por: Darlene Sala
¿En qué puedo confiar con más facilidad: en lo que veo o en lo que no veo? ¡Definitivamente en lo que puedo ver y tocar! Si estoy enferma, quiero medicina. Si no tengo dinero, quiero dinero. Si estoy siendo atacada, quiero que alguien me ayude. Pero a veces, lo visible no alcanza.
Cuando Ezequías, rey de Judá, vio que Jerusalén iba a ser invadida por Senaquerib, rey de la Asiria (2 Crónicas 32), hizo... ver mástodos los preparativos que pudo. Fabricó gran cantidad de armas y escudos, construyó torres, reparó las partes rotas de la muralla, y luego construyó otra muralla más alrededor de la antigua. Como la provisión de agua de la ciudad estaba fuera de muralla, cavó un túnel subterráneo para que el agua fluyera hacia adentro (existe hoy aún).
Ezequías sabía, sin embargo, que también debía preparar los corazones de su pueblo. No era fácil mantener alta su moral. Mientras Ezequías preparaba todo esto, Senaquerib, su enemigo, se burlaba del pueblo de Jerusalén, diciendo:
¿En quién confiáis vosotros al resistir el sitio en Jerusalén? ¿No os engaña Ezequías para entregaros a muerte, a hambre y a sed, al decir: Jehová nuestro Dios nos librará de la mano del rey de Asiria?... ¿No habéis sabido que lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de la tierra? ¿Pudieron los dioses de las naciones de esas tierras librar su tierra de mi mano?… ¿Cómo podrá vuestro Dios libraros de mi mano? 2 Crónicas 32: 10-14.
Sin embargo, Ezequías respondió con estas palabras a sus líderes:
Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay en nosotros que con él. Con él está el brazo de carne, más con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas.
2 Crónicas 32: 7-8
Sin minimizar la gravedad de la situación, Ezequías urgió a sus líderes a tomar en cuenta lo invisible; un poder más grande que el de Senaquerib, no al «brazo de carne» sino al SEÑOR,
su Dios.
¿Cuál fue el resultado? El Dios invisible peleó por su pueblo. El SEÑOR envió a un ángel que aniquiló a todos los ejércitos del rey asirio. Senaquerib tuvo que retirarse a su propia tierra en desgracia y allí, sus propios hijos le asesinaron.
¿Y qué hay de ese problema en el que te encuentras ahora? «Sé fuerte y valiente», dice Dios. No permitas que las circunstancias hagan que tengas miedo o desmayes. Contigo hay un poder mayor que el enemigo que enfrentas.
Con él está el brazo de carne, más con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. 2 Crónicas 32:8.
¡Concentra tu visión en el Dios invisible y ten valor!
Transcrito y publicado por Nancy Violeta Velez el 3 de Noviembre del 2009. ver menos
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